Chiapas y Oaxaca: Aún “sin respuestas”, a un año del sismo más intenso en un siglo

A un año del sismo de 8.2 grados en Chiapas y Oaxaca; se han entregado recursos por 5 mil 217 millones de pesos para la reconstrucción.

El sur de México se despertó con sobresalto la medianoche del 7 de septiembre de 2017 por las sacudidas del terremoto de 8.2 grados que dejó 99 muertos. El temblor más poderoso registrado en México en un siglo arrasó principalmente con Juchitán, una empobrecida ciudad de unos 100 mil habitantes en Oaxaca.

Por sus calles aún se ven escombros y casas inhabitables sin demoler, gente sin casa durmiendo a la intemperie o en carpas, niños tomando clases bajo los árboles o en aulas de lámina porque sus escuelas no fueron reconstruidas.

Parece «como si sólo hubiera pasado un mes del sismo, el abandono se observa por todos los rincones de esta comunidad (de la etnia) zapoteca», dice el escritor Jorge Magariño, uno de los damnificados.

El sismo causó daños en unos 40 municipios de Oaxaca, otros 97 de Chiapas, y en localidades aledañas, mientras la ayuda gubernamental ha estado marcada por fuertes irregularidades que mantiene a la región «en estado de emergencia», estima Sara Méndez, coordinadora de la ONG Código DH.

  • Las afectaciones en Oaxaca fueron:

– 79 muertos

– 107 heridos

– Casi 1,000,000 de damnificados

– 26, 811 construcciones con daños totales

– 36, 411 construcciones con daños parciales

Los municipios más afectados de Oaxaca son:

– Juchitán

– Asunción Ixtaltepec

– Ixtepec

– Unión Hidalgo

– Tehuantepec

– Reforma de Pineda

– Ixhuatán

  • Las afectaciones en Chiapas fueron:

– 16 muertos

– 26 heridos

– Más de 1,470,000 mil damnificados

– 14,009 construcciones con daños totales

– 32,537 construcciones con daños parciales

Los municipios más afectados de Chiapas fueron:

– Cintalapa

– Jiquipilas

– Arriaga

– Tonalá

– Villaflores

Además de tener pocos o nulos recursos, los damnificados enfrentan una marcada alza de los precios de materiales de construcción y mano de obra, así como abusos por parte de empresas que proveen estos servicios.

Rosa Pineda, una mujer de 55 años que desde hace un año vive bajo los árboles de su jardín, dio todo el dinero que recibió por la pérdida total de su casa a una constructora.

Los albañiles solo vinieron una semana a quitar el escombro y ya no regresaron. Nadie me da razón de esa empresa», lamenta esta mujer que sobrevive «vendiendo flores por las calles» de Juchitán, luego que el restaurante en que trabajaba se desplomó.

Como ella, muchas personas perdieron su trabajo al colapsar tiendas, despachos, consultorios, oficinas. El mercado de la ciudad sigue inoperante, y fue sustituido por puestos temporales en el parque.

 

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