¿Qué primero, crecimiento o desarrollo? Columna opinión por Isaac López, politólogo

 

La tesis neoliberal de que primero debemos crecer, hacer el pastel, para luego cosechar los beneficios sociales, obtener una rebanadita, ha sido bien cementada en la lógica del desarrollo económico por los tecnócratas.  Es al revés. No hay pastel sin el desarrollo social.

La política anotada / Columna opinión por Isaac López B. (politólogo)

El académico y asesor de organismos internacionales, Bernardo Kliskeberg dedicó un buen trabajo a desmontar esas falacias (Kliskeberg, 2001); pero incluso para muchos economistas, como Román Zozaya, al analizar el proceso capitalista y la globalización, señalan la imperiosa necesidad de un órgano regulador eficiente, él lo define como (es al primero que le leo la categoría), Estado Capaz, valga la redundancia, capaz de ordenar y regular el mercado, para lo cual es fundamental la política social, pues sin está no se puede reproducir adecuadamente el sistema capitalista, ya que de lo que se trata es: “[…] las personas están siempre listas para responder a las demandas del sistema, es decir, son capaces de crear/asimilar nuevas tecnologías y/o técnicas de producción, entienden que el respeto a la ley importa y, como apunta Landes (1998) incluso tienen la mentalidad adecuada para embarcarse en proyectos empresariales. O sea, los individuos que viven en la sociedad capitalismo-capaz son capitalismo-capaces. Es aquí donde la política social es clave: por medio de ella, las personas pueden recibir apoyos para educarse y/o para emprender proyectos pero, tal vez más importante, pueden ser compensadas en caso de salir perdiendo a la hora de que el sistema se transforme y adopte nuevas tecnologías y/o procesos productivos” (Román, S/f).

 

La historia de un limitado desarrollo social y por lo tanto económico.

La economía la hacen los humanos, no los mercados. La historia de la política social en México, es una historia ligada a los éxitos o fracasos de la política económica y no al revés. La política social poco contribuye al éxito económico, pues el grado de importancia e inversión en educación y salud o garantizar ingresos económicos  siempre ha sido limitado. Un círculo vicioso. El estado de bienestar, es decir la intervención del Estado en materia social tuvo su  época de oro posterior a la segunda guerra mundial en el mundo, en México coindice con esas fechas. De acuerdo con el investigador Gerardo Ordoñez, en su libro El Estado social en México. Un siglo de refor­mas hacia un sistema de bienestar excluyente, plantea cuatro etapas del desarrollo de las políticas sociales en nuestro país.

La primera etapa surge a raíz de la Constitución de 1917 y cierra con el sexenio Cardenista. Se caracterizó por bajos presupuestos y por lo tanto se enfocó en lo básico: educación primaria, atacar epidemias, organizar cajas de ahorro entre patrones y trabajadores, etc.; la segunda etapa va de la década de los 40 a los 70, el desarrollo estabilizador, destaca la creación del: IMSS, ISSSTE e INFONAVIT, orientado a salvaguardar las relaciones obrero – patronales, del proceso de industrialización. Las poblaciones de las zonas rurales,  alejadas de los centros urbanizados no recibieron los mismos beneficios.  La tercera etapa, coincide con el boom petrolero, Ordoñez destaca (como fue citado por Ramírez Villela, 2018), ampliación de derechos para toda la población, destacando: “[…] se reformó la Constitución y algunas leyes secundarias para establecer el derecho a la seguridad social sin importar la situación laboral (1973) y el derecho a un trabajo digno (1978)” y cierra en 1982, con la crisis económica.

La cuarta etapa, arranca con un Estado endeudado, contracción de los presupuestos públicos, adelgazamiento del Estado Mexicano y apertura de mercados por el Tratado de Libre Comercio, etapa que los economistas definen como estancamiento estabilizador (Esquivel, 2012). Los presupuesto en materia social disminuyen considerablemente  e inicia el diseño de políticas sociales focalizadas a grupos en determinadas condiciones de exclusión social; sin embargo, el Estado mexicano no frena el reconocimiento de derechos  para todos los ciudadanos y ratifica cuanta declaración internacional se debe firmar, pero sin dinero para asegurarlos en la realidad. En resumen, la historia de nuestra política social se ha limitado preferentemente para grupos poblacionales urbanos, con relaciones laborales legales  (patrón – asalariado) y coincide con el desarrollo estabilizador (cabe destacar los grupos poblacionales en pobreza, quienes recientemente, recibirán recursos a partir de programas asistencialistas). Las malas decisiones y corrupción a raíz del boom petrolero y endeudamiento, no permitieron (y hasta la fecha) el desarrollo de derechos sociales para toda la población.

 

 

¿Pobres felices o desarrollo humano?

 De 1982 en adelante, la política social en México no ha logrado frenar la desigualdad y la fábrica de pobres. De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) para el año 2016, el país registra 53.4 millones de pobres (CONEVAL, 2016). El discurso tiende a la justificación, desde: pobreza siempre ha existido, el estado trabaja para cerrar brechas de desigualdad y hay que tener paciencia para ver resultados. ¿Más de tres décadas no es suficiente para evaluar si la estrategia es exitosa y observar por qué ha fracasado?

El premio nobel de economía, Angus Deaton, señala que para una persona en condición de pobreza, doblar su ingreso es trascendental, pero el ingreso constituye un variable, de muchas otras para evaluar el bienestar; al respecto señala: “[…] es un error confundir satisfacción ante la vida con felicidad; la primera es un juicio general acerca de la vida que proviene de la valoración, mientras la segunda es una emoción, un estado de ánimo o un sentimiento que forma parte de la vida tal como se experimenta […] Que un hombre pobre sea feliz y adaptable no lo separa de su pobreza, de igual suerte que la miseria o el egoísmo de un multimillonario no lo separan de su riqueza. El énfasis en lo que Amartya Sen llama “capacidades” conduce a un examen de la condición de estar libre de privaciones en términos de posibilidades disponibles merced a las circunstancias objetivas, y no en términos de lo que piensa o siente respecto de esas circunstancias” (Deaton, 2015)

¿Cómo saber si avanzamos en una estrategia de brindar capacidades que liberen de la pobreza a la mitad de la población en México y el resto también disfrutemos del bienestar social? El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), ha construido el indicador de Índice de Desarrollo Humano (López – Calva y Vélez, 2013), el cual se concentra en medir opciones reales que los individuos disponen en materia de: salud, educación e Ingreso, para alcanzar un bienestar mínimo, abrir pues las posibilidades de “escapar de su condición”

 

Empero, por opción real se debe entender por ejemplo, en materia educativa, superar la idea de tener una butaca en la primaria de la colonia donde habita un menor; importa la butaca y que este sentado ahí, pero igual de importante es también que el proceso educativo le permita aprender cosas útiles para enfrentar la vida; cuando medimos el rezago educativo, la calidad educativa, la infraestructura y tecnología de las escuelas (no quiero repetir las trágicas cifras), etcétera; al evaluar, tenemos claridad sobre la opción real que los mexicanos tenemos; de igual forma, la atención a la salud debe ser oportuna, sin por ello terminar empobreciendo a una familia por costear la atención y medicamentos, etc.

 

La Cuarta Trasformación y el Homo Economicus.

Entiendo la lógica del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), incrementar ingresos en población pobre, brinda felicidad; pero éste tipo de políticas sociales son las mismas de los últimos 30 años, solo que ahora son más personas y es más dinero; el asunto es que de igual forma el sistema educativo y de salud debe recibir más recursos, brindando opciones reales para superar la condición de pobreza; el Plan Nacional de Desarrollo debe brindarnos la estrategia completa, pues transferir ingresos no constituye el problema estructural, sino que el individuo genere ingresos para el mejoramiento de su calidad de vida.

La economía conductual, estudia a los agentes económicos en el plano humano y supera los supuestos teóricos de que los sujetos se conducen de forma racional conforme a la maximización económica de sus intereses. De acuerdo con el economista Richard Thaler, un error frecuente sobre incrementar el ingreso en las personas es que aprovecharan ese ingreso para su futuro, superando su condición actual, al respecto señala: “Cuando suponemos que los agentes maximizan la utilidad (o las ganancias) no condicionamos ese supuesto a la dificultad de la tarea. Suponemos que las personas son igualmente aptas para decidir cuántos huevos comprar para el desayuno que para determinar la cantidad correcta de ahorro para la pensión. Ese supuesto es, a primera vista, absurdo.” (Thaler, 2018). Más ingresos no nos hace expertos en cómo gastarlo.

De la misma manera en educación, suponer que más Universidades resolverán el problema educativo en México es una falacia, cuando aún no resolvemos una educación básica de calidad, que constituye el gran problema educativo por muchas razones. Una aproximación, para darnos una idea. El Instituto Nacional de Evaluación Educativa en México, al aplicar la prueba PLANEA – ELSEN en 2017, que mide  el desempeño en Lenguaje y Comunicación y Matemáticas, entre alumnos de tercer año de secundaria de diferentes tipos de escuelas (comunitarias, telesecundarias, generales públicas, técnicas y privadas) permite adentrarnos a un mundo de baja competencia y formación. Cito parte de  los resultados: “Los resultados generales de 2017 muestran que 33.8% de los alumnos de tercer grado de secundaria alcanzó el nivel I de logro (insuficiente) en Lenguaje y Comunicación, mientras que sólo 26.1% tuvo niveles de logro III y IV, es decir, satisfactorios o sobresalientes. En cuanto al dominio de Matemáticas, 64.5% de los alumnos de tercero de secundaria obtuvo un nivel de logro insuficiente, y sólo 13.7% alcanzó los niveles más altos” (INEE, 2017). Un sindicato educativo que pelea por sus derechos laborales no es el problema, pero un sindicato participando en política para presionar y aumentar sus privilegios, con tan mediocres resultados en los educandos, es miope al concentrase solo en ellos.

 

Una hoja de ruta para mejorar la política social.

En 1997, Ernesto Zedillo implementó Progresa, el programa integró: educación, salud y alimentación con el propósito de crear capital humano, sometiéndose a evaluaciones externas; el programa se focalizó en donde existía más pobreza, las zonas rurales; así mismo, las familias fueron directamente beneficiadas, al respecto Hevia de la Jarra afirma: “Este padrón representó, por vez primera en la política social mexicana, un mecanismo de gestión confiable” (Hevia, 2009). Con la llegada de Vicente Fox, la idea del programa sobrevivió y paso a llamarse Prospera, en 2002, se agregó a grupos poblacionales urbanos y se le sumo el componente “Jóvenes con Oportunidades”, una cuenta de ahorro condicionada a terminar sus estudios de educación media superior y poder ser usada para crear un negocio, mejorar la vivienda, etc.

Hasta aquí bien, pero en 2006 se incorporó el componente de brindar $ 250.00 pesos a los Adultos Mayores que habitaban la vivienda. Las evaluaciones  del programa no recomendaron nada de eso. Más recursos financieros, pero no ligados a educación y salud. Una respuesta limitada y coyuntural, para enfrentar la exitosa política de AMLO de apoyo a adultos mayores como Jefe de Gobierno del Distrito Federal (2000 – 2006).

En 2014, Oportunidades paso a llamarse Prospera (pero esa es otra historia por contar). Los programas sociales son un suculento platillo para el control político – electoral, al supeditar y esclavizar al beneficiado, con la amenaza futura de más o menos reglas de operación, cambiando criterios territoriales, la edad o limitando el beneficio a un solo programa, impidiendo un  segundo apoyo, etc.

 

Una salud integral brinda condiciones para la existencia. La educación de calidad brinda oportunidad de desarrollar el potencial creativo y laboral. Salud y educación son condiciones previas para participar en el proceso productivo y acceder a un ingreso constante. Invertir la pirámide, es apostarle a hacer planteamiento de política económica solo en el mundo de la teoría, el mundo real nos arroja la tragedia de generaciones enteras ancladas en la exclusión social y la desigualdad de la polarización del ingreso, sin que el desarrollo económico llegue nunca.

Los límites de la política social, son los límites de nuestro desarrollo económico, solo unos pocos son groseramente ricos,… situación insostenible cada vez más.

 

Notas:

CONEVAL (2018). “Pobreza en México. Resultados de pobreza en México 2016 a nivel nacional y por entidades federativas” Recuperado de: https://www.coneval.org.mx/Medicion/MP/Paginas/Pobreza_2016.aspx

 

Deaton, Angus. (2015). “El Gran Escape. Salud, riqueza y los orígenes de la desigualdad” México, FCE.

Hevia de la Jara, Felipe (2009). “De Progresa a Oportunidades: efectos y límites de la corriente cívica en el gobierno de Vicente Fox” Sociológica. Recuperado de: file:///C:/Users/Usuario/Desktop/De%20porgresa%20a%20prospera.%20Zedillo%20-%20Fox%20.pdf

 

Instituto Nacional de Evaluación de la Educación (2017). “Resultados Educativos”. Recuperado de:

https://www.inee.edu.mx/bie_wr/mapa_indica/2017/PanoramaEducativoDeMexico/RE/RE01/2017_RE01__.pdf

 

Kliskeberg, Bernardo (2001). “Diez falacias sobre los problemas sociales de América Latina”. Revista del CLAD Reforma y Democracia. No. 19. Venezuela. Recuperado de: https://cladista.clad.org/bitstream/handle/123456789/1165/0039302.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Esquivel, Gerardo (2012). ”De la inestabilidad macroeconómica al estancamiento estabilizador: el papel del diseño y la conducción de la política económica. En (Coord.) Ordorica, Manuel y Prud’homme , Jean-François (2012). “Los grandes problemas de México. Edición abreviada. III Economía” México. El Colegio de México. Recuperado de: https://libros.colmex.mx/wp-content/plugins/documentos/descargas/IIIa.pdf

Ramírez Villela, Miguel Ángel (2018). “Reseña. Gerardo Ordoñez, El Estado social en México. Un siglo de refor­mas hacia un sistema de bienestar excluyente.” Foro Internacional – COLMEX. Recuperado de: https://forointernacional.colmex.mx/index.php/fi/article/view/2515/2513

 

Román Zozaya, Armando. (S/f). “Mexicanización y globalización: México rumbo al desarrollo”     En: Thomas, Cieslik (Comp). La Globalización: Retos y Oportunidades para México. FNN – CIDE. Recuperado de: https://fnst.org/sites/default/files/uploads/2017/09/06/textoglobalizacionconcursodeensayo.pdf

 

 

fotos: Cortesìas.

 

 

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