Señora de 85 años sube El Faro de Mazatlán, el más grande del Continente Americano

  • Le ganó el paso a deportistas, señoras y niños que buscaban llegar a la cima del cerro del Crestón pero que quedaron atrás por la fatiga y decidieron algunos regresar  y otros a descansar media hora para después continuar su trayectoria.

 

Por Janeth Bañuelos

Mazatlán, Sinaloa. – No cabe duda que en este mundo no hay barreras imposibles de vencer, todo se puede hacer con entusiasmo y fuerza de voluntad. Así fue como una mujer de 85 años años radicada en la Ciudad de México regresó a sus orígenes en el Puerto de Mazatlán y cumplió su sueño de subir el Faro más alto del Continente Americano y el segundo Faro natural más grande del mundo. Estamos hablando de la señora Rosita Rochin, quien, a sus 85 años de edad, subió paso a pasito acompañada de su bastón los caminos que llevan hacia la cima del Faro con una altitud de 157 metros, 321 metros de ancho y 641 metros de longitud, lo que significa un gran esfuerzo, pero que a la vez valió mucha la pena para ver en 360 grados la majestuosidad de la Perla del Pacifico.

Rosita subía con calma los caminos empedrados, subía escaleras, caminaba por brechas angostas con maleza alrededor y hasta sorteaba a las decenas de perros y gatos que han hecho del El Faro su hogar.

Durante su caminata la cual duro 45 minutos, la gente le preguntaba a su paso “señora que hace usted aquí, señora quién la acompaña, señora como se atrevió”, lo curioso es que a doña rosita solo contestaba con una sonrisa y seguía su camino. Al llegar a la meta y tener a su alcance la vista panorámica de Mazatlán, con su bahía azul y la zona hotelera, el centro histórico, los distintos muelles de embarcaciones, con el clima cálido acompañado un cielo azul limpio y un sol resplandeciente, sus ojos brillaron y pudo respirar ampliamente para después descansar en una banca y platicar con su hija y nieta que la acompañaban.

 

Minutos más tarde subió al mirador de cristal el cual te hace sentir prácticamente que estas volando pues al mirar hacia abajo tienes al inmenso mar y hacia los lados el fresco aire y la brisa marina.

Doña Rosita pudo contestar que tuvo la resistencia física para no rendirse y no tener complicaciones respiratorias debido que viene de la Ciudad de México donde la altura es mayor y pudo controlar perfectamente la presión, además que continuamente camina largas distancias y al regresar a su tierra, no podía negarse al subir El Faro.

Rosita Rochin es originaria del pueblo señorial La Noria, ubicado a unos kilómetros del puerto de Mazatlán. Describe que su familia es muy unida y la mayoría de sus amigas y primas están en el puerto, donde también pasó parte de su infancia y juventud.

 

Los retos continuarán… ¿Cuáles serán las siguientes aventuras de Doña Rosita? Sin duda lo contaremos en otra ocasión.

 

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