Las mujeres del MASS; las amas de casa que se volvieron líderes empoderadas

 

JANETH BAÑUELOS

Mazatlán, Sinaloa. – Si hay mujeres que hayan sufrido en este bello Sinaloa son las mujeres desplazadas, las mujeres que dejaron sus hogares y sus vidas de manera forzada para andar batallando en la calle. Este sufrimiento acompañado de la angustia y la desesperación se convirtió en unos años más tarde en fuerza, coraje, visión que mantiene viva una esperanza para volver a construir historia y ser ejemplo para sus hijos.

Nunca pidieron salir de sus hogares, nunca pidieron perderlo todo, sus casas, su ganado, su cosecha, sus muebles, sus amistades y la tranquilidad que te da el bello paisaje de la sierra de Estadoa. Sin embargo, en una serie de hechos desafortunados provocaron que lo perdieron todo. Salieron con lo que traían puesto, algunos con más suerte pudieron salir con sus camionetas viejas cargadas de algunos muebles y ropa. No sabían porque pasaba, pero sabían que tenían que correr porque sus vidas peligraban. Solo hicieron lo que su instinto les dijo.

 

A más de tres años de esos días negros, hoy las mujeres del Movimiento Amplio Social Sinaloense (MASS) se reponen y cuentan sus historias con entereza, sostenidas en una reflexión profunda, entendieron su lucha y mantiene un respiro hondo acompañado de una visión de futuro que añora también la tranquilidad y el progreso.

Foto: La señora Angelita, una de las líderes más fielesal MASS.

 

El MASS es un movimiento conformado en su mayoría por mujeres, mujeres que eran amas de casas tranquilas y amorosas, pacifistas, trabajadoras, pero esta nueva vida que les ha tocado vivir las ha convertido en otras personas; han tomado el papel de la organización, de la unión, de la solidaridad, del trabajo en equipo, de la conciencia, de las metas, su miedo se convirtió en valor. Hoy son más de tres años para algunos de estar en comunicación como grupo social y buscan ser escuchadas por las autoridades estatales.

Las mujeres del MASS se han convertido de amas de casa a líderes sociales empoderadas. Llevan en lo más profundo de su corazón una herida abierta que aún las hace llorar cuando recuerdan su vida pasada, pero también sostienen una mirada retadora por saber que fueron víctimas de un fenómeno social como la violencia.  Así que con todo esto saldrán adelante para pedir lo justo, sus viviendas su seguridad, sus servicios y el respeto a sus derechos humanos, pues ellas no pidieron vivir lo que hoy viven. Tantas historias en una. Son casi mil personas desplazadas en todo el sur de Sinaloa.

 

Angelita, es una de las madres de familia que salió huyendo de un pueblo enclavado en la sierra  y que por fortuna pudo llegar a Mazatlán y poco a poco ajustarse a una vida porteña. Narró para JANETH BAÑUELOS NOTICIAS, que dejó una hermosa y grande casa en el campo, que vivía feliz pues era una vida tranquila y no gastaba mucho dinero, debido que no le costaba gran cosa comida, ni en agua potable, ni en camiones, ni tampoco ocupaba dinero para mandar a sus hijos a la escuela, todo lo tenían al alance.

La señora contó que al llegar la llamada Perla del Pacifico «tuvieron que estar de “arrimados” con unos colonos, que en un cuartito de 3 x 3, tenían que estar cinco o seis personas, que los bebés y niños pequeños se enfermaban y no tenían para las medicinas, que no tenían ropa abrigadora, no tenían trabajo ni comida, entre otras cosas.

Con el apoyo de los fundadores del Movimiento Amplio Social Sinaloense, Miguel Ángel Gutiérrez y Miguel Ángel Jardines, entre otras señoras más, pudieron atender a esas personas desplazadas y poco a poco fue tomando forma el movimiento social.

 

Rosalina, una maestra de escuela, narró que salió a la ciudad para estudiar y preparase y cuando pasó la ola de violencia en la sierra, no dudo ni un momento en  subir a la sierra  y bajar a sus padres, a pesar del riesgo que le representaban pues incluso llegó a pedir clemencia a los sicarios y estos le concedieron bajar a su familia abandonando así sus tierras.

Así como también las señoras Yadira, Karla y doña Fermina compartieron historias similares. Como esas muchas historias muchas y ahora la pregunta es ¿cuándo les cumplirán?

Piden casas y seguridad ya que ya no piensan en regresar, no saben como los van a recibir, no saben si la mala racha volverá y no podrán salir.

El Gobernó Federal sabe de esta situación y por ello en coordinación con el Congreso del Estado se le etiquetaron recursos adicionales para que les hagan justicia a los desplazados y de esta manera  las mujeres vuelvan a tener un techo digno donde vivir, algo propio y con ello replantearse su futuro en paz.

 

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